miércoles, 20 de marzo de 2013

Porque comer es un placer...

Tras años de contienda, finalmente, mi cuerpo, mi intestino y yo hemos llegado a un acuerdo: comer es un placer.

Hace mucho tiempo que por instinto siempre acababa buscando "los ritmos circadianos", sin razón aparente ni lógica; no sabía cómo ni por qué, pero siempre había algo relacionado con esos ciclos en alguna de las ventanas abiertas de búsquedas de google.

Si se piensa con calma, es lo más lógico del universo. Nuestro cuerpo se guía por la luz del sol y la oscuridad de la noche y todo nuestro organismo gira en torno a esas leyes no escritas. Nuestras hormonas hacen lo mismo y regulan nuestras funciones metabólicas en función de las horas del día.
Tras varias pruebas para ver si es real o no todo lo que dicen... Comer es un placer y hay que saber disfrutarlo. Las personas como yo, con algún tipo de trastorno alimentario producido por cualquiera de las 27 letras del abecedario, desarrollamos con los años una aversión incomprensible hacia la comida, también por razones contenidas en las 27 letras del abecedario; nos sentimos mal por comer y nos sentimos mal por no comer.

Todo es tan sencillo como conocer tu cuerpo, tu organismo y tu metabolismo... además de aprender a darle lo que necesita a cada momento. El cuerpo necesita el alimento para vivir, así que no tiene mucho sentido sentir rechazo físico ni mental.

Después de toda esta parrafada psicológica (Conste en acta que escribo psicología porque se escribe con "ps" se pongan como se pongan en la RAE (¡Que aprendan a escribir en el colegio además de insultos y formas de tortura varias, hombre ya! ¿que es eso de aceptar una falta de ortografía porque hoy en día no se enseña a escribir? Venga, por favor, que somos todos adultos)); debo decir que me vuelve a encantar la comida, que no me sienta mal (quizá haya algún día malo, pero lo puede tener cualquiera y mi intestino tiene tanto o mas derecho que cualquiera a tener un mal día), que me llena de energía, que quemo la grasa sin hacer nada (no quiero imaginar cómo la perderé cuando haga algo), que puedo comer lo que me da la gana sin sentirme culpable porque he comido algo prohibido, que ya no necesito atracar la nevera cuando estoy en casa y al fín tenemos una relación tranquila y amistosa... Tantas cosas buenas que me cuesta creerlo, pero cada día de estas fallas se ha demostrado y para los científicos lo que cuenta es la evidencia final; habrá que aceptarlo.

Además hay cosas esperándome el viernes y yo tengo cosas esperando el viernes. Es curioso ver que la vida te sonríe y que lo único que has hecho es alimentarte como debes. Tal y como he leído hoy: somos lo que comemos, por eso los caníbales comen personas, porque quieren ser muy humanos.
Viernes... ¡Llega ya! Yo no puedo tener algo para alguien que sé que le hará feliz y tenerlo en mi casa. Me corroe el ansia de darle a mi dragona lo que le pertenece.

Mañana toca vuelta a la rutina laboral, que no vuelta a la rutina digestiva horrible de "Hola, soy tu intestino y me da igual lo que comas porque estoy decidido a causarte dolor, que tengas un buen día". Mañana toca clase, planificación semanal de comidas y comprar. 

¿Y el fin de semana? Lara y yo nos veremos las caras de nuevo, esta vez llegaremos hasta el final.

PD: Falta por arreglar el tema de no poder entrar en las tiendas a comprar porque "estoy gorda y la talla que necesito es muy grande y no se vende". Voy a pedir disculpas por la expresión poco damosa que voy a emplear... *Suspiro largo y profundo. Deja la taza sobre la mesa.* ¡QUE OS FOLLEN A TODOS! Nos vemos las caras en un mes, ya veremos entonces si la talla que necesito sigue siendo grande.

¡Zumba Party Time!

Mi reto ahora será escribir, desde el instante que ponga el primer DVD, cada día una entrada aunque sea para decir "Hoy he hecho zumba y estoy cansada". De ese instante a un mes... volveremos a hablar.