lunes, 8 de julio de 2013

Serpiente de Agua. Serpiente de Tierra.

Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama.

Esto ya cansa bastante. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama.

Está claro que el drama está a la orden del día desde hace tiempo. En realidad no tuvo un comienzo claro sino que nunca se marchó, solamente se hizo cada vez más evidente. Muerte de personas queridas, amigos que te decepcionan, estrés, peleas, cambios, fin de alguna etapa y comienzo de otra, problemas para ver a los amigos, problemas por no ver a los amigos, etc. Podríamos seguir nombrando males y más males hasta los restos.
He hecho el último examen de caballos (por fin vuelven a encantarme los caballos) y ha sido tan rápido que todavía tengo una sensación extraña en el cuerpo... como si algún mal flotara en el aire (o un pterodáctilo) sobre mi cabeza, para estallar en el momento menos pensado (¡por favor que no sea un suspenso, no me queda capacidad para dar más de mí!). Aunque esto no viene al caso, porque lo que realmente importa ha sido el viaje de vuelta con el coche. Empiezo a pensar que los coches llevan algún tipo de mecanismo canalizador de energía universal cósmica que influye en el karma y en las personas... porque me pasan cosas muy raras cuando voy en coche; algo parecido a descubrir al 99% de seguridad que la reproducción aleatoria de los aparatos tiene vida propia (y el que diga lo contrario miente).

El caso ha sido darme cuenta de algo mientras hacía balance mental de las cosas sin darme cuenta de que conducía ni que estaba pensando. Ha sido lo más parecido a meditar y dejar fluir la energía dejando la mente en blanco para descubrir la verdad del cosmos y también lo más cerca de esto que he estado nunca.
Este fin de semana he estado reuniendo información en mi cabeza además de estudiando. Información sobre astrología china, sobre Kung Fu, sobre signos del zodiaco chino, sobre dramas personales de gente, sobre mí misma al descubrirme que digo cosas que no sabía que tenía dentro y que sólo diría una persona realmente sabía. He resultado ser muy profunda, tanto como la Serpiente de Tierra que se supone que soy y cuyas características se marcan casi al pie de la letra.

Este es el año de la Serpiente de Agua, y cuenta la leyenda que la serpiente era tan inteligente que tuvieron que quitarle las patas y obligarla a arrastrarse para compensar el equilibrio con los demás animales y que no estuviera por encima; la serpiente, arrepentida de haber dominado a todos con su poder e inteligencia decidió que pondría su inteligencia al servicio de los demás para ayudar, porque en el fondo, la serpientes tienen un gran corazón. Así pues, los astrólogos expertos predicen que este año, la Serpiente de Agua pondrá oportunidades a todo el mundo para mejorar. A TODOS, sin excepción. Y eso es lo que creo que está pasando cuando el drama parece instaurado en nuestras vidas. Tenemos que abrir los ojos y ver más allá del drama (aunque unos son más capaces que otros). Eso es lo que yo (creo) he hecho en el coche y ahora todo tiene más sentido para mí.

No es drama, es la oportunidad que se nos presenta de mejorar, de avanzar. Somos materialistas y nos cuesta desapegarnos de las cosas o de las personas. Pero lo cierto es que, igual que limpiamos nuestra casa del polvo, de los bichos y de la suciedad... tenemos que hacer lo mismo con nuestra vida. Hacer la famosa "limpieza de primavera" es todo un ritual en Oriente y pienso que en Occidente deberíamos dejar de ser un poco menos muy idiotas y aceptar que, a veces, otras culturas puedan tener razón. He llegado a la conclusión de que la muerte de los seres queridos que tanto nos trae de cabeza, no es más que la oportunidad de soltar el lastre que nos retiene estancados y dejarnos llevar por las aguas (¡linchamiento a la vista!). Con esto no quiero decir que esas personas sean lastre (¡sólo faltaría!) pero sí pienso que su partida (tanto para la propia persona como para el entorno) es necesaria para que todos avancemos.
La persona que se marcha avanza dejando atrás el dolor y la enfermedad para descansar en paz donde sea que se marchan (porque cada cultura dice una cosa) y eso es beneficioso para ella. Los que nos quedamos atrás avanzamos porque, después del dolor de la pérdida, sólo queda mirar hacia delante sin preocuparnos porque tal o cual está o no en el hospital; no está bien pero no lo reconoce o un millón de cosas que nos preocupan y que nos desconcentra del objetivo final. Mi dragona, a mi parecer y en mi forma de entenderlo (y porque es el ejemplo más claro que puedo dar ahora mismo) ya estaba destinada a llegar lejos y ahora puede llegar más lejos todavía porque sus seres queridos que ya no están sino que han pasado a formar parte de "la Energía del Cosmos" (lo siento, no se me ocurre forma menos falsa de nombrarlo) por decirlo yo de alguna forma, al no estar sufriendo en nuestro mundo pueden lanzarle toda la fuerza y energía que de otra forma no podrían hacer, ayudándola en su camino entre turbantes y desierto (no os la llevéis muy lejos por favor, que yo no he visto aún como buscar a Carmen SanDiego).

Los amigos que decepcionan... Uf ¿qué decir de ellos? Es otro lastre que tirar en la limpieza (lastre, lastre, lastre… ¡que sois todos unos lastres!), polvo que no nos deja respirar y que nos amarga impidiéndonos conocer a gente nueva y que seguro que nos aportarán muchísimo más. Es cierto que es costoso (¡a mí me lo van a decir!) porque la traición y la decepción nos duele, porque hemos entregado nuestra confianza a personas que no lo merecían o que en algún momento dejaron de merecerla y no supimos verlo. Pero lo cierto es que no conseguimos nada dándole vueltas al asunto o tratando de dejar las cosas claras con esa persona porque sólo conseguimos levantar más y más polvo. Debemos aprender a retirar el polvo sin levantarlo a pesar de lo difícil que resulta. Se dice que incluso deberíamos acabar con todos los recuerdos que puedan hacernos daño en lugar de enterrarlos en un cajón y sufrir cada vez que removemos el cajón y los encontramos.

Uri me dijo que ella cree firmemente en el karma y no entiende por qué le pasa todo lo que ha pasado este año, porque siempre intenta hacer las cosas lo mejor posible y no acumular mal karma. Decepciones y más decepciones, estrés, atropello, no poder dormir, no poder estudiar... hasta tener que repetir el curso entero. Me dice que siente que ha desperdiciado un año de su vida... pero la Serpiente es muy lista y yo al fin he podido ver lo que pasaba. Era necesario. Todas y cada una de las cosas malas que han pasado eran necesarias. Ha sido todo un año de limpieza, de liberar el lastre en forma de amigos que no aportan nada, problemas y más problemas con la familia, no ser capaz de aprobar ni estudiar, ni retener información ni memorizar y discutir con todo el mundo. Necesita poner en orden su cabeza y por lo tanto, su vida. No puede llevar tanto lastre y pretender avanzar y eso es lo que ha decidido la parte de cosmos que se ocupa de ella. Obligarla a parar, a liberar peso, a recoger todo lo bueno que se le ha dado, reponer las fuerzas y volver avanzar mirando sólo el camino que tiene por delante y no andar hacia atrás mirando todo lo que la retiene.

Pero lo más, más, más importante ha sido entender lo que me pasa a mí y porqué. Llevo mucho tiempo callándome porque no era capaz de definir qué me estaba pasando. Esa sensación de vació, el sentimiento de culpa porque todos se distancian de mí y no soy capaz de impedir que se vayan (no físicamente, no se trata de distancia física). Por qué mi vida está rodeada de drama pero mi vida no es drama (más allá del clásico agobio por exámenes y cosas así). Es mi oportunidad de recuperarme tras los golpes de prácticamente toda mi vida (¿Lo veis todos? ¡DRAMA!). Nunca tuve tiempo de pararme a descansar o de pensar en mí de verdad, en lo que yo quiero. Siempre he tenido momentos para reflexionar mínimamente y tomar una decisión rápida (y acertarla O.o cosa que me parece sorprendente) teniendo en cuenta algunas consecuencias, pero no todas las consecuencias de esa decisión. Eso no va conmigo. Soy libra. Soy serpiente. A mí me gusta pensar y pensar y pensar hasta tenerlo todo bien claro. En mi cabeza hay millones de voces que me mantienen alerta de todas las cosas que rodean a los que me importan y siempre están susurrándome males que no existen para obligarme a prevenirlos y sentirme culpable por no lograrlo nunca. Yo no puedo detener a la muerte, ni puedo prevenir a cada segundo cuando alguien se va a sentir frustrado o engañado o utilizado. No puedo estar para todos si no estoy para mí misma.
Ir por las tardes al cementerio a llorar frente a una lápida que no me responde y sentir que me aporta más el abrazo de un señor desconocido que visitaba la lápida de al lado que las personas que me rodean no era más que el signo evidente de que mi esencia estaba totalmente consumida y por tanto, mis capacidades para aportar algo al mundo estaban perdidas a la deriva esperando que algún día pasara a buscarlas aunque fuese en un bote de remos, como Miguel y Tulio.
Ese cementerio era mi necesidad de silencio. Mi descanso para llorar por alguien que nunca lloré porque, simplemente, no tenía tiempo. Para llorar por los amigos que había dejado en el camino con un dolor intenso en el corazón que todavía seguía incrustado sin yo saberlo. Silencio para callar todas las voces dentro de mi cabeza y no pensar en nada que no fuese la tormenta dentro de mí que ni siquiera sabía que estaba arrasando conmigo; cómo esa gente que se esconde en un búnker para no morir y no ven los daños del huracán hasta que ha arrasado con todo y se ha marchado. Qué patética me sentía frente a esa lápida, con el peso de haber defraudado a todo el mundo y en especial a mí misma. Siempre me exigí más de lo que puedo dar y tengo que encontrar un equilibrio.
Tengo por delante un año de "soledad". Un año para mí. Para aprender a meditar, para hacer ejercicio, para recuperarme a mí misma y volver al mundo renovada. En el coche (¡bendito seas, querido coche!) he salido de mi búnker particular para ver como el huracán lo consume todo y para ver que tengo la oportunidad de pararlo y de reconstruirlo todo para dejarlo incluso mejor de lo que estaba. Debo repararme para poder ayudar a los demás, que es lo que me corresponde como serpiente de tierra inteligente que soy.

No sé si habrá sido el encuentro kungfuísta en la biblioteca con mi dragona y el gran maestro Shifu hecho persona (yo estoy cada vez más convencida de que mi futuro está en el Kung Fu; como el de tantas otras personas que habrán pasado por muchas cosas y no han salido hasta ver "la luz del Kung Fu... lástima que aún sea pobre y no me pueda pagar un maestro ¬ ¬), o si habrá sido un cúmulo de cosas que lleva tiempo formándose para estallarme en la cara en menos de veinte minutos de trayecto en coche tras un examen (que oportuno, oiga... aunque voto por esta opción; la anterior parece la gota que ha colmado el vaso). Nunca fue tan bueno ahogarse en un vaso de agua.

No sé qué habrá sido, ni porque hoy, ni porque a esta hora, ni porqué en este momento, ni porqué yo... pero gracias Serpiente de Agua por la oportunidad; te prometo que, como nacida bajo tu signo y mandato, no te voy a defraudar. Ni a ti, ni a las personas que me necesitan. Estaré atenta a todas las oportunidades que me prestes.


PD: Cosas que me parecen indignantes del destino… Sigo teniendo pendiente las frivolidades de mi vida parte II. Eso será porque voy a ser muy frívola… debo estar desarrollando mi superpoder de frivolidad. ¡Mira mamá! Voy a ser una superheroína. Seré SuperFrívola.

PD II: Evidentemente esto no es más que otra locura salida de mi cabeza durante los exámenes... pero me gusta esta nueva percepción de las cosas. Me gusta mucho.