Drama.
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Esto ya
cansa bastante. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama. Drama.
Drama.
Está
claro que el drama está a la orden del día desde hace tiempo. En realidad no
tuvo un comienzo claro sino que nunca se marchó, solamente se hizo cada vez más
evidente. Muerte de personas queridas, amigos que te decepcionan, estrés,
peleas, cambios, fin de alguna etapa y comienzo de otra, problemas para ver a
los amigos, problemas por no ver a los amigos, etc. Podríamos seguir nombrando
males y más males hasta los restos.
He
hecho el último examen de caballos (por fin vuelven a encantarme los caballos)
y ha sido tan rápido que todavía tengo una sensación extraña en el cuerpo...
como si algún mal flotara en el aire (o un pterodáctilo) sobre mi cabeza, para
estallar en el momento menos pensado (¡por favor que no sea un suspenso, no me
queda capacidad para dar más de mí!). Aunque esto no viene al caso, porque lo
que realmente importa ha sido el viaje de vuelta con el coche. Empiezo a pensar
que los coches llevan algún tipo de mecanismo canalizador de energía universal
cósmica que influye en el karma y en las personas... porque me pasan cosas muy
raras cuando voy en coche; algo parecido a descubrir al 99% de seguridad que la
reproducción aleatoria de los aparatos tiene vida propia (y el que diga lo
contrario miente).
El caso
ha sido darme cuenta de algo mientras hacía balance mental de las cosas sin
darme cuenta de que conducía ni que estaba pensando. Ha sido lo más parecido a
meditar y dejar fluir la energía dejando la mente en blanco para descubrir la
verdad del cosmos y también lo más cerca de esto que he estado nunca.
Este
fin de semana he estado reuniendo información en mi cabeza además de
estudiando. Información sobre astrología china, sobre Kung Fu, sobre signos del
zodiaco chino, sobre dramas personales de gente, sobre mí misma al descubrirme
que digo cosas que no sabía que tenía dentro y que sólo diría una persona realmente
sabía. He resultado ser muy profunda, tanto como la Serpiente de Tierra que se
supone que soy y cuyas características se marcan casi al pie de la letra.
Este es
el año de la Serpiente de Agua, y cuenta la leyenda que la serpiente era tan
inteligente que tuvieron que quitarle las patas y obligarla a arrastrarse para
compensar el equilibrio con los demás animales y que no estuviera por encima;
la serpiente, arrepentida de haber dominado a todos con su poder e inteligencia
decidió que pondría su inteligencia al servicio de los demás para ayudar,
porque en el fondo, la serpientes tienen un gran corazón. Así pues, los
astrólogos expertos predicen que este año, la Serpiente de Agua pondrá
oportunidades a todo el mundo para mejorar. A TODOS, sin excepción. Y eso es lo
que creo que está pasando cuando el drama parece instaurado en nuestras vidas.
Tenemos que abrir los ojos y ver más allá del drama (aunque unos son más
capaces que otros). Eso es lo que yo (creo) he hecho en el coche y ahora todo
tiene más sentido para mí.
No es
drama, es la oportunidad que se nos presenta de mejorar, de avanzar. Somos
materialistas y nos cuesta desapegarnos de las cosas o de las personas. Pero lo
cierto es que, igual que limpiamos nuestra casa del polvo, de los bichos y de
la suciedad... tenemos que hacer lo mismo con nuestra vida. Hacer la famosa
"limpieza de primavera" es todo un ritual en Oriente y pienso que en
Occidente deberíamos dejar de ser un poco menos muy idiotas y aceptar que, a
veces, otras culturas puedan tener razón. He llegado a la conclusión de que la
muerte de los seres queridos que tanto nos trae de cabeza, no es más que la
oportunidad de soltar el lastre que nos retiene estancados y dejarnos llevar
por las aguas (¡linchamiento a la vista!). Con esto no quiero decir que esas
personas sean lastre (¡sólo faltaría!) pero sí pienso que su partida (tanto
para la propia persona como para el entorno) es necesaria para que todos
avancemos.
La persona que se marcha avanza dejando atrás el dolor y la
enfermedad para descansar en paz donde sea que se marchan (porque cada cultura
dice una cosa) y eso es beneficioso para ella. Los que nos quedamos atrás
avanzamos porque, después del dolor de la pérdida, sólo queda mirar hacia
delante sin preocuparnos porque tal o cual está o no en el hospital; no está
bien pero no lo reconoce o un millón de cosas que nos preocupan y que nos
desconcentra del objetivo final. Mi dragona, a mi parecer y en mi forma de
entenderlo (y porque es el ejemplo más claro que puedo dar ahora mismo) ya
estaba destinada a llegar lejos y ahora puede llegar más lejos todavía porque
sus seres queridos que ya no están sino que han pasado a formar parte de
"la Energía del Cosmos" (lo siento, no se me ocurre forma menos falsa
de nombrarlo) por decirlo yo de alguna forma, al no estar sufriendo en nuestro
mundo pueden lanzarle toda la fuerza y energía que de otra forma no podrían
hacer, ayudándola en su camino entre turbantes y desierto (no os la llevéis muy
lejos por favor, que yo no he visto aún como buscar a Carmen SanDiego).
Los
amigos que decepcionan... Uf ¿qué decir de ellos? Es otro lastre que tirar en
la limpieza (lastre, lastre, lastre… ¡que sois todos unos lastres!), polvo que
no nos deja respirar y que nos amarga impidiéndonos conocer a gente nueva y que
seguro que nos aportarán muchísimo más. Es cierto que es costoso (¡a mí me lo
van a decir!) porque la traición y la decepción nos duele, porque hemos
entregado nuestra confianza a personas que no lo merecían o que en algún
momento dejaron de merecerla y no supimos verlo. Pero lo cierto es que no
conseguimos nada dándole vueltas al asunto o tratando de dejar las cosas claras
con esa persona porque sólo conseguimos levantar más y más polvo. Debemos
aprender a retirar el polvo sin levantarlo a pesar de lo difícil que resulta.
Se dice que incluso deberíamos acabar con todos los recuerdos que puedan
hacernos daño en lugar de enterrarlos en un cajón y sufrir cada vez que
removemos el cajón y los encontramos.
Uri me
dijo que ella cree firmemente en el karma y no entiende por qué le pasa todo lo
que ha pasado este año, porque siempre intenta hacer las cosas lo mejor posible
y no acumular mal karma. Decepciones y más decepciones, estrés, atropello, no
poder dormir, no poder estudiar... hasta tener que repetir el curso entero. Me
dice que siente que ha desperdiciado un año de su vida... pero la Serpiente es
muy lista y yo al fin he podido ver lo que pasaba. Era necesario.
Todas y cada una de las cosas malas que han pasado eran necesarias. Ha sido
todo un año de limpieza, de liberar el lastre en forma de amigos que no aportan
nada, problemas y más problemas con la familia, no ser capaz de aprobar ni
estudiar, ni retener información ni memorizar y discutir con todo el mundo.
Necesita poner en orden su cabeza y por lo tanto, su vida. No puede llevar
tanto lastre y pretender avanzar y eso es lo que ha decidido la parte de cosmos
que se ocupa de ella. Obligarla a parar, a liberar peso, a recoger todo lo
bueno que se le ha dado, reponer las fuerzas y volver avanzar mirando sólo el
camino que tiene por delante y no andar hacia atrás mirando todo lo que la
retiene.
Pero lo
más, más, más importante ha sido entender lo que me pasa a mí y porqué.
Llevo mucho tiempo callándome porque no era capaz de definir qué me estaba
pasando. Esa sensación de vació, el sentimiento de culpa porque todos se distancian
de mí y no soy capaz de impedir que se vayan (no físicamente, no se trata de
distancia física). Por qué mi vida está rodeada de drama pero mi vida no es
drama (más allá del clásico agobio por exámenes y cosas así). Es mi oportunidad
de recuperarme tras los golpes de prácticamente toda mi vida (¿Lo veis todos?
¡DRAMA!). Nunca tuve tiempo de pararme a descansar o de pensar en mí de verdad,
en lo que yo quiero. Siempre he tenido momentos para reflexionar mínimamente y
tomar una decisión rápida (y acertarla O.o cosa que me parece sorprendente)
teniendo en cuenta algunas consecuencias, pero no todas las consecuencias de
esa decisión. Eso no va conmigo. Soy libra. Soy serpiente. A mí me gusta pensar
y pensar y pensar hasta tenerlo todo bien claro. En mi cabeza hay millones de
voces que me mantienen alerta de todas las cosas que rodean a los que me
importan y siempre están susurrándome males que no existen para obligarme a
prevenirlos y sentirme culpable por no lograrlo nunca. Yo no puedo detener a la
muerte, ni puedo prevenir a cada segundo cuando alguien se va a sentir
frustrado o engañado o utilizado. No puedo estar para todos si no estoy para mí
misma.
Ir por
las tardes al cementerio a llorar frente a una lápida que no me responde y
sentir que me aporta más el abrazo de un señor desconocido que visitaba la
lápida de al lado que las personas que me rodean no era más que el signo
evidente de que mi esencia estaba totalmente consumida y por tanto, mis
capacidades para aportar algo al mundo estaban perdidas a la deriva esperando
que algún día pasara a buscarlas aunque fuese en un bote de remos, como Miguel
y Tulio.
Ese
cementerio era mi necesidad de silencio. Mi descanso para llorar por alguien
que nunca lloré porque, simplemente, no tenía tiempo. Para llorar por los
amigos que había dejado en el camino con un dolor intenso en el corazón que
todavía seguía incrustado sin yo saberlo. Silencio para callar todas las voces
dentro de mi cabeza y no pensar en nada que no fuese la tormenta dentro de mí
que ni siquiera sabía que estaba arrasando conmigo; cómo esa gente que se
esconde en un búnker para no morir y no ven los daños del huracán hasta que ha
arrasado con todo y se ha marchado. Qué patética me sentía frente a esa lápida,
con el peso de haber defraudado a todo el mundo y en especial a mí misma.
Siempre me exigí más de lo que puedo dar y tengo que encontrar un equilibrio.
Tengo
por delante un año de "soledad". Un año para mí. Para aprender a
meditar, para hacer ejercicio, para recuperarme a mí misma y volver al mundo
renovada. En el coche (¡bendito seas, querido coche!) he salido de mi búnker particular para ver como el huracán lo
consume todo y para ver que tengo la oportunidad de pararlo y de reconstruirlo
todo para dejarlo incluso mejor de lo que estaba. Debo repararme para poder
ayudar a los demás, que es lo que me corresponde como serpiente de tierra
inteligente que soy.
No sé
si habrá sido el encuentro kungfuísta en la biblioteca con mi dragona y el gran
maestro Shifu hecho persona (yo estoy cada vez más convencida de que mi futuro
está en el Kung Fu; como el de tantas otras personas que habrán pasado por
muchas cosas y no han salido hasta ver "la luz del Kung Fu... lástima que
aún sea pobre y no me pueda pagar un maestro ¬ ¬), o si habrá sido un cúmulo de
cosas que lleva tiempo formándose para estallarme en la cara en menos de veinte
minutos de trayecto en coche tras un examen (que oportuno, oiga... aunque voto por esta opción; la anterior parece la gota que ha colmado el vaso). Nunca fue tan bueno ahogarse en un vaso de agua.
No sé
qué habrá sido, ni porque hoy, ni porque a esta hora, ni porqué en este
momento, ni porqué yo... pero gracias Serpiente
de Agua por la oportunidad; te prometo que, como nacida bajo tu signo y
mandato, no te voy a defraudar. Ni a ti, ni a las personas que me necesitan.
Estaré atenta a todas las oportunidades que me prestes.
PD:
Cosas que me parecen indignantes del destino… Sigo teniendo pendiente las
frivolidades de mi vida parte II. Eso será porque voy a ser muy frívola… debo
estar desarrollando mi superpoder de frivolidad. ¡Mira mamá! Voy a ser una
superheroína. Seré SuperFrívola.
PD II: Evidentemente esto no es más que otra locura salida de mi cabeza durante los exámenes... pero me gusta esta nueva percepción de las cosas. Me gusta mucho.