miércoles, 11 de septiembre de 2013

Morir de amor y punto.

Encender el ordenador con un solo propósito. Sentir que las mariposas empiezan a revolotear. Abrir los enlaces y esperar que empiecen a cargar su contenido. Comerse las uñas y sentir que mis nervios explotan por la tensión.
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Empezar el opening. Morir de amor con sus imágenes. Cantar en japonés a pleno pulmón sin importarme lo que pueda estar diciendo.
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Empezar a verlo. Morir de nervios. Tratar de recordar qué pasaba. Sospechar de todo y de todos. Morir de nervios otra vez.
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Averiguar quien es el asesino, su móvil para ejecutar al personal y el método empleado a mitad del capítulo. Morir de felicidad porque has sido capaz de deducirlo aunque sabes que se debe a que lo has recordado todo.
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Sentir que algo esta mal. Nervios.
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Escuchar su voz. Morir de amor muchas veces seguidas. Escenas bonitas/románticas/celos. Morir de amor muchísimas veces seguidas.
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Algo sigue estando mal. Sospechar que Kaito Kid está al acecho. Empezar a buscarlo entre los personajes. Escuchar de nuevo su voz mientras avanza solemne por el pasillo con toda su "sexicidad" a la vista... Morir de amor sin posibilidad de volver atrás para revivir...
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Aparecer Kaito Kid a escena. Gritar en modo fangirl on. Escena con conversación y movimientos tan sexys que incitan a comerse la pantalla del ordenador. Morir. Explotar. Gritar. Taparse la boca. Volver a morir. Volver a explotar. Volver a gritar. Volver a taparse la boca. Tratar de cogerte el corazón para calmarlo. Llorar emocionada por todo lo que has visto/sentido y sentirte la más tonta del mundo.
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Empezar el ending. Morir de amor con sus imágenes. Cantar en japonés a pleno pulmón como si no hubiera mañana. Ver el epílogo con sus comentarios graciosos. Volver a morir de amor aunque creía que ya había completado el cupo de "muerte por amor".
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Apagar el ordenador en un estado de euforia. Ir a dormir en un estado de euforia máxima, recordando escenas seleccionadas por mi cabeza por ser las que mayor efecto secundario feliz producen en mi organismo. No poder esperar a la siguiente sesión.
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Dormir. Soñar con asesinatos variados.
Despertar. Recodar lo estúpida que te pusiste el día anterior.
Sonreír esperando repetirlo pronto.

Y así es como la dama ve y vive Detective Conan. Sin represión alguna.
Creo que pronto aprenderé a licuarme frente a la pantalla del ordenador. Gracias al universo por ese momento de desconexión total que supone cada capítulo, película y OVA.