Este año, Agosto se ha convertido en el mes de la paz.
Tranquilidad con la que organizar mi cabeza con calma, sin prisa pero sin pausa; con la que reorganizar horarios externos e internos y con la que cumplir el propósito de cambiar algunos hábitos.
Agosto es paz pero viene cargado, aun no sé de qué exactamente.
¿Seré capaz de cumplir sus exigencias y las mías? Voy a pensar que sí.
Sí rotundo.