Me sorprende lo fácil que la gente dice:
<<"¡La vida de universitario es genial!>>
...
¡Un cuerno es genial!
Tras un fin de semana bastante agradable, me encuentro con que estamos a miércoles y yo tengo la sensación de que han pasado dos semanas. Es increíble lo mal que pueden sentarle a una Dama, que sabe perfectamente cómo debe llevar su vida, dos horas de...GESTIÓN.
Así como suena... ¡gestión! Pero yo me pregunto: ¿gestión de qué? y ¿para qué? Esas clases únicamente sirven para dormir la siesta después de comer; que yo lo diga es muy grave, porque suelo respetar todas las clases y a todos los profesores... pero vaya tela de las vulgares. Claro que si a dos horas de gestión le añades dos horas de patología general con una profesora que no es fantástica... pues ya es una locura quedarse allí.
Me sorprende también la capacidad de algunos profesores de meter la pata hasta el más absoluto fondo de un agujero, atascarse la pierna y tener ni idea (tan sabios que son ellos o dicen serlo) de cómo salir de allí. Hay un dicho que dice: más vale maña que fuerza, pero hay quien no lo entiende. Después de destrozarnos el semestre siguiente a toda la clase suspendiéndonos, no metes el dedo en la llaga recién abierta y retuerces con un clavo al rojo vivo.
Está claro que alguien busca que le corten la cabeza y no sabe disimularlo muy bien.
Por otro lado, he empezado mi trabajo de historia sobre el caballo, el cual, a medida que investigo, me parece cada vez más fascinante. ¿Quien se imagina un caballo del tamaño de un zorro y con cinco dedos? Bueno, pues ese es el origen de todos los caballos.
También la asignatura de genética es fascinante, pero las matemáticas que traen los genes con ellos no lo es tanto...
Tengo una ganas tremendas de que llegue el 18 de febrero para ver a mis amores y para asistir a un curso de etología de pequeños animales (aún no sé cómo gestionaré mi tiempo para asistir a todo) con mi profesora de Historia de la Veterinaria... sin esa mujer, la "fabulosa" universidad Carolina Herrera no valdría la pena; pienso que si se sostiene, es gracias a ella.
Una Dama sabe gestionar su vida perfectamente...
PD: Odio el metro, las tarjetas del metro y el servicio de atención al cliente de Metrovalencia... Así de cutre es la paella, que viaja en metro. Un buen frisón es suficiente para desplazarse.