Sé que sólo es un pequeño sprint y se acabó, pero es que llevo haciendo "pequeños sprints" desde el inicio del curso... de eso hace 9 largos meses.
Dentro de poco vendrá mi dragona a casa y yo (cosa habitual) no estaré para recibirla porque seguiré de exámenes. Parece que se quiere convertir en costumbre...
He decidido que, pase lo que pase, el año que viene me iré los fines de semana a Chilches durante el invierno o durante todo el año, si no suben mis padres, me iré yo. ¿A qué? A estudiar, carajo. No quiero que me pase otra vez lo mismo de este año, todo deprisa y corriendo, siempre dejándolo todo para el final.
El que quiera acompañarme es bienvenido. El fin de semana consistirá en estudiar mañana y tarde, sin agobios. Correr por el paseo (probablemente 2 veces al día), ducharse, comer sano, cuidarse, ver una película si apetece y si no... lectura. Que es un ejercicio sanísimo, que no práctico por falta de tiempo y sé que mi ebook me reprocha estar en la estantería abandonado.
"Te he costado 200 euros... ¡úsame!"
Por lo pronto mi cabeza está envuelta y cubierta con un gorro de plástico de ducha. Me gusta el olor del champú y suavizante que utilizo ahora, huele a miel y dan ganas de comerse la botella... y el pelo huele a miel después de lavado y seco.
No tengo ganas de estudiar, pero mañana tengo un examen, el último y más terrible examen. Vamos, pequeña dama, tu puedes con eso y con el dolor de intestino que algún día te matará...
¿Que decimos, Arya, cuando la muerte viene a buscarnos?
Hoy no.
Buscando inspiración donde no la tengo.