Mi dragona está en Madrid y mi gata no sé exactamente en que lugar del mundo está, creo recodar que Benicássim.
Yo estoy en mi casa, frente a mi ordenador, escribiendo "lo primero que me pasa por la cabeza" (al final me aficionaré a ello) y aburrida porque no me apetece estudiar, ni recoger mi cuarto, ni recoger la casa, ni recoger la cocina.
Mi hermana está en clase, Aleix está en clase y yo debería ponerme a estudiar ahora que Kai me hace compañía tirado en el suelo y luciendo su maravillosa vida de perro casero que vive como un rey... Me da envidia, pero yo se lo permito.
Suspiro porque quiero que pasen estos cinco días bien rápido... tengo muchas cosas que hacer cuando llegue el verano (porque señores, para los estudiantes, el verano llega cuando se acaban los exámenes). El verano de Aleix y Anna llegó ayer y el mío llegará el martes que viene.
Tengo que pedir cita en el centro de belleza, tengo que ponerme a hacer ejercicio, tengo que volver a desayunar con kiwi (¡qué asco!), pero todo sea por la salud de mis delicados intestinos. Tengo que reunir recetas de la dieta Ducan (el libro está por aquí, en casa) para hacer la primera fase (porque dudo que aguante más tiempo haciéndola) pero eso ya en Chilches. Así comeré de dieta pero algo parecido a lo que comen los demás y no tendré que ir haciendo tres o cuatro comidas distintas.
Quiero hacer ejercicio, pero admito que soy persona a la que le cuesta hacerlo si no es en compañía, espero que el ipod me acompañe... lo que me recuerda que tengo que remodelar la lista de reproducción de deporte.
Me aburro, así que voy a ponerme música y tratar al menos de recoger mi cuarto. Luego haré un poco de cardio y me daré una ducha bien fría, con mi champú de miel.
Una dama aburrida puede acabar haciendo las cosas más insospechadas...
¿por qué no tendré un caballo para salir a montar?