domingo, 8 de julio de 2012

Tralara... lara, lara...

Querido Rovin:

¡Dame fuerzas! Me hallo actualmente en Chilches, sola en el apartamento para hacer compañía a Kai y que él me haga compañía a mi mientras estudio (o mientras intento estudiar, más bien).

Fuera hace un día estupendo de playa, con un sol radiante y olas calmadas, sin viento. ¡Quiero ir a la playa! Pero me encuentro aquí, escribiéndote porque no soy capaz de concentrarme, con la amenaza de un examen el martes que voy camino de suspender (para variar, como todos los exámenes), con un dolor de ovarios que no se va ni con remedios naturales, ni químicos, ni físicos ni farmacéuticos.

Creo que paso en un carruaje tirado por unicornios de estudiar más, lo que haré será leer una y otra y otra vez la teoría, como si fuese información de la que me quiero enterar pero nada serio, como quien busca algo por internet para informarse o leer como curiosidad.

Mi único contacto con el mundo exterior es este blog, porque el internet de aquí es tan majestuoso que carga cualquier cosa menos el facebook, esa red social donde me comunico con la gente y gracias a la cual me entero de las cosas que pasan casi al segundo de que pasen.

Quiero ver a mi dragona y mi gata, quiero ir a la playa de Chilches y repantigarme en el sillón de reina, bajo la sombrilla. Quiero irme a comprar mi abrigo, quiero tomar helado, quiero ir a nadar y a correr, quiero tener todo el día para cuidarme y darme mimos, quiero depilarme con láser pero no lo haré porque duele un montón, quiero casarme con un miembro de la realeza de Austria para vivir en el Palacio de Schönbrunn y pasearme por sus jardines a caballo o a pie... por supuesto teniendo a mi caballero como amante y ser una mantenida por parte doble. Nunca me ha ido mucho el rollo ese de mujer independiente económicamente... pero porque no me va el rollo de trabajar para ganar dinero y regalárselo al gobierno sin más; me va más el rollo de trabajar para ayudar a la gente y disfrutar de cosas sencillas, como bailes de máscaras, paseos a caballo, el romanticismo de que te lleven en barca por un lago con cisnes... (necesito gobernar un país, he nacido para eso).

En fin, que me voy a leer los apuntes otra vez... que ganas de llegar a casa y volver a conectar con el mundo exterior.