miércoles, 3 de octubre de 2012

Pensamientos, humanos y fantasmas...

A mi amado Rovin:

Estés donde estés, necesito de tus fuerzas. Necesito que me ayudes a superar esta tristeza que arrastro. Necesito de tus sabios consejos que hacen que me sienta estúpida por no haber caído yo en la cuenta. Me siento sola, abandonada y triste.

Necesito estar sola a cada momento del día. Sola o con mi familia, cualquier miembro de cualquiera de mis familias. Necesito aire a cada paso que doy porque todos a mi alrededor me ahogan. He caído en la cuenta de que ni siquiera puedo cumplir con mi papel de dama; no puedo sonreír y mentir a los que me rodean sin inmutarme. Estoy triste y necesito llorar, quiero llorar hasta tener los ojos tan rojos que ni siquiera pueda abrirlos.
Quiero subir al metro y estar sola. Quiero ir a clase y que el profesor hable solo para mí. Quiero que todo ser viviente que me rodea desaparezca. Que el mundo gire en torno a mí (no en el sentido que deseo ser el centro de atención... sino que no exista más ser que yo y los que aprecio sobre la faz de la tierra inmediatamente cercana a mi), quiero que todo ser humano desaparezca de mi campo de visión, que se vayan al otro lado del horizonte.

Esto no es por un vestido ni por nada en especial, es que me duelen el alma y la cabeza. Estoy harta de que todos quieran más de lo que reciben; puedo entender que quieran más de vez en cuando, pero no siempre.
Rovin, nuestra casa ha dejado de ser nuestra. Como buena dama que soy les dejo entrar, les guío a nuestro salón, les organizo fiestas con las que jamás podrían soñar, les sirvo nuestra comida y les ofrezco nuestra mejor bebida. Les doy una orquesta, bailes de máscaras y glamour... les doy todo aquello que no tienen en sus miserables vidas.

Y siempre quieren más. Siempre me exigen más.

Quieren el Castillo entero. Las velas, las cortinas, los pasillos, los cuadros, los libros, las estanterías, las estatuas, los guardias, los criados, los cojines, los salones, la cocina, las torres, las ventanas, las habitaciones y hasta las mazmorras.

¿Y que hay de lo que quiero yo? Quiero poder retirarme a mis aposentos y dejar de oír el alboroto que siguen montando en mi salón. ¿No hago ya bastante permitiéndoles disfrutar de mi salón de bailes a pesar de no estar yo presente? Al parecer no. Se vienen con todo el alboroto hasta mi puerta, para no dejarme dormir.
Quiero que se vayan, Rovin. Quiero que se marchen y me dejen tranquila. 
Quiero que me dejen ser sólo Ishys. Podría echarlos. Echarlos y romper sus idílicos sueños. Podría mostrarme como soy y dejar de ser idílica para ellos, pero tampoco lo verían. No quieren ver que no soy tan idílica como creen porque eso sería aceptar que nada de lo que creen idílico en su vida lo es. Prefieren seguir en nuestra casa y sentir que poseen todo aquello con lo que sueñan, aunque eso suponga no dejarme vivir. 
Creen que si yo caigo, todo les pertenecerá. Ilusos.
¿Por qué no los echo? Te preguntarás, Rovin.
La respuesta es sencilla. Porque nunca se marchan. Siempre están aquí, a mi alrededor. Incluso ahora, que se supone estoy sola en mis aposentos, redactando esta carta para ti. Siempre hay alguien. Y si consigo echarlos a todos... siempre se quedan los fantasmas. Del pasado o del futuro cercano, pero ellos siempre saben como quedarse aquí. Me hacen compañía atormentándome y yo solo puedo dejar mi mente hueca; dejar que todos mis pensamientos vuelen lejos para no ser atrapados en esa espiral de desesperación que crean en torno a mí. Tengo que dejar mi mente hueca y mis oídos bien lubricados para que las palabras tormentosas que me susurran no puedan aposentarse en mi cabeza, que pasen de largo. No sé que hacer con todos ellos, pero he observado que si hay humanos en casa, dejan de atormentarme a mí para atormentarlos a ellos.

Es desgarrador ser idílica para todos en todo momento y sonreirles a pesar de que por dentro te sientes morir. Yo cumplo con mi tarea a diario, las veinticuatro horas del ciclo solar. ¿Por qué no lo hacen ellos? ¿Por qué se dedican a ponerme a prueba? ¿A tenerme siempre a prueba para ver cuando me caigo y reírse de mí?
Necesito a mi gata, mi dragona, mi caballero, mi muchacho del cual desconfiar y mis gelatinas. Necesito rayos, relámpagos, truenos, estruendos, granizo que rompa mis cristales, tejados rotos, goteras, las alfombras persas perdidas de barro, mis muebles rotos y el Castillo entero ardiendo. Quiero que mi mundo no sea únicamente un idílico mundo con orquesta que nunca se acaba. Eso es lo que no comprenden, que soy algo más que la dama perfecta que ven, que si libero mi ira sólo se calma cuando derramo sangre humana. Su sangre. 
Les odio. Su presencia me molesta, su existencia me agobia. 
Y si supieran lo que soy realmente no me adorarían tanto, huirían como si fuese una rata capaz de transmitirles la peste.

Quiero estar con aquellos que me comprenden y me quieren como soy, con lo bueno y con lo malo. Personas que saben como tratarme en cualquier circunstancia, frente a las cuales no tengo que fingir ser solo lo que quieren que sea. ¿Acaso se han preguntado lo costoso que es reprimir cosas naturales para ti solo para que su existencia siga adelante? No, por supuesto.
Pero soy compasiva, así que no morirán hoy. No derramaré su sangre y disfrutaré de su sabor mientras se desliza por mi garganta.

Ayúdame, Rovin. Tu pequeña dama está en apuros...

PD: Sé que no hay ningún ser poderoso que se vaya a parar a escuchar mis ruegos, aunque lo hiciera... soy una dama que lo tiene todo. Sólo quería que supieras cual es la situación y soy consciente de que no vendrás a matarlos a todos por mí, ni voy a pedírtelo... ¿Pero podrías iluminarme con alguna solución más elegante que derramar su sangre?

I hope you know, I hope you know... 
that this has nothing to do with you. 
It's personal, myself and I 
we got some straightening out to do.
...
It's time to be a big girl now
And big girls don't cry.

Quiero cinco minutos de paz y silencio, para echarte de menos, para echar de menos a la gata sin tener que sonreír falsamente. Cinco minutos para ser sincera con el espejo y por ende, conmigo misma.

Después les sonreiré tan falsamente como todos ellos adoran que les sonría...