Facebook me recuerda hoy que hace 6 años que somos amigas.
Me ha hecho mucha gracia, porque en realidad, Facebook vino después. Antes hubo dos años. Y pensando en ello, he sentido muchas cosas.
Fueron dos años de quererte conmigo y me parecía imposible, porque tu vida y la mía no parecían dispuestas a discurrir juntas. Dos años de conversaciones y quedadas esporádicas. De messenger. Y de pensar que por mucho empeño que pusiera, jamás habría un "nosotras".
Y en algún momento, eso cambió drásticamente. Me encontré con un "nosotras" que no sabía cómo manejar... Y aunque lo quería y lo apreciaba como no entenderá nadie; me daba mucho, muchísimo miedo. Yo ya había vivido esa intensidad y tenía muy presente lo "mal" (por definirlo de alguna manera) que acabó. Y esa posibilidad siempre está en el aire. Me persigue cada día como un fantasma al que no puedo echar porque nunca está presente, pero sé que está ahí, esperando para dejarme tirada otra vez en el suelo.
Poco a poco, empezaron a venir las cosas. A formase todo a mi alrededor cual castillo de arena, tan alejado del mar que tuvo tiempo de solidificarse. Y me asombra cómo resiste las tormentas, porque siempre me parece que será el fin, pero deja de llover y sigue en pie.
Y ahora que veo otra vez el final de algo que no deseo que se acabe nunca, me viene a la mente que "empezabamos a ser para siempre". No puedo hablar por el resto, pero por mí sé que ya es algo real. Para mí ya somos para siempre. No porque vaya a durar siempre, eso nunca se puede saber...
Sé que somos para siempre porque mi piel, mi alma y mi vida se marcaron a fuego otra vez. Y aunque se acabe, nunca podré dejarlo atrás. Estarás en mi presente cada día desde que te conocí, de la manera en que sea, para bien o para mal.
También sé que, aunque pueda parecerlo, no estoy prometiendo nada. Es un hecho. Porque ya he enfrentado esto en otras ocasiones, conozco lo que viene después y sé que no depende de mí únicamente... Pero esto es un hecho.
Para mí, eres para siempre.
Y aunque estoy aterrada por ti, me quedaré esperando. Porque no me quieres a tu lado y no me necesitas. Pero tampoco me voy a mover de aquí. Espero que lo entiendas y que puedas perdonarme mis errores cuando los tenga, o los que ya he tenido.
He tomado decisiones en el pasado reciente que espero que sean las acertadas.
Al final dejará de llover y entonces esperaré tu respuesta, aun si no llega nunca. Aun si tu no vuelves nunca. No dejaré de esperar porque, a pesar de tener tu la última palabra en este caso, yo no dejaré de quererte conmigo. Y si pasara te lo haré saber.
Ojalá que la tormenta pase deprisa. Si estuviera en mi mano hacértelo más fácil y/o menos duro, lo haría aunque me dejara la vida.
Y te seguiré queriendo aunque tu no quieras. Porque por mucho que pueda llegar a doler, quererte siempre será menos doloroso que no hacerlo.
Te quiere, tu dama.
PD: Mi móvil vivirá esperando saber de tí. Para lo que quieras y cuando quieras. Para eso estoy y no voy a moverme de mi sitio, salvo para ir a buscarte si tu quieres.
Y si no quieres, acabaré por ir igualmente. Porque prefiero el puñal y perderte a quedarme sentada mientras te pierdo igual.