Y, por fín, aquí esta. El último día del año. En concreto del 2015.
Lo habitual es hacer balance del año y propósitos para el nuevo año... Pero yo me niego a hacer balance general, yo solo quiero que se acabe el año. Y punto.
Y en cuanto a propósitos... Voy a ser muy simple. No quiero la larga lista de la vida perfecta para cumplirla en un año, ni las intenciones generales que nunca cumplimos porque no vienen acompañadas con un plan.
Mi propósito del 2016 es mi salud. Y nada más. El resto es secundario. Hemos llegado a un momento de la vida en que tenemos que darlo todo... Y sin salud, no se puede.
Mi plan esta hecho, mis metas preparadas para ver el progreso durante el año.
Y al 2015 le pueden ir dando las uvas ya, que buena falta le hace.
No negaré que el año ha tenido cosas buenas, de hecho, ha estado bastante plagado... Pero me pesan más los malos momentos. Aun así, soy buena persona y me llevo del 2015 algunos momentos... 3 momentos concretamente:
- Un vestido medieval sometido al frío de Teruel un febrero.
- 3 chicas abrazadas en algún punto del Támesis, en Londres, mientras Will Robert cantaba y parecía que, a pesar de lo negro de las nubes, el sol acabaría saliendo para nosotras. Un día cualquiera de marzo. Y este es sin duda mi momento favorito.
- 1 chica corriendo hacia mí, como si su vida dependiera de ello, para abrazarme por ser Odette. Vestirme de Odette en general. Un noviembre.
El resto de cosas buenas se quedan para contrarrestar las malas y que el balance general, a pesar de ser negativo, se quede cerca de la neutralidad en lugar de viajar muy lejos en la escala negativa.
Y ya no tengo más que añadir.
Feliz 2016 y bienvenido, Año Nuevo.