Quédate conmigo, por favor.
Me dijeron el riesgo y lo asumí, porque quién no arriesga, no gana.
Cada minuto de lucha tiene que valer para algo.
Las noches en vela, las ojeras y el dolor en mi cuerpo que no descansa son para que sigas luchando.
Eres muy pequeño, Verano. Y por eso no puedes irte. Te queda mucho por ver.
Sigue en pie, por favor. Pelea conmigo. Arañame con más fuerza cada día.
Y quédate conmigo.
No te vayas.
Quédate.