Patentado queda para siempre por parte de la Dragona:
"Las personas creen que una vez que te consiguen ya no necesitan hacer nada para mantenerte a su lado. Pero yo no recuerdo haber firmado un contrato con esos términos". No son las palabras exactas, pero es un acertado resumen.
En el amor, es todavía mayor pecado dar las cosas por hechas.
Ya lo dice Giselle "En el amor no basta dar el sí por hecho". Pero claro... ¿Cómo vas a saberlo si a tu odias Disney?
Seguro que piensas que sólo somos un atajo de críos, que tu estás por encima porque no cantas ni bailas canciones de Disney en un cumpleaños o por la calle y que quizás es hora de que nos planteemos madurar.
Bueno, pues yo pienso que solo eres un cobarde. Que te da miedo enfrentarte a la vida en general (anda, eso se aprende en El Rey León), que no se puede confiar en nadie ni hacer nuevos amigos (mira por dónde... Toy Story) y que no tienes razón alguna para esforzarte en cuidar a la persona que supuestamente quieres, digo supuestamente porque si estás con esa persona es porque la quieres y has conseguido que te elija a ti entre un abanico de oportunidades más interesantes que tú.
Ha permanecido contigo pudiendo irse con otro porque te quiere y tu no haces nada para ganártelo (porque como ya está contigo... pues no te hace falta, eso es evidente pero nosotros no lo vemos porque no somos lo bastante maduros).
No te digo que te desesperes por ella, ni que vayas besando el suelo que pisa, ni que llegues con un ramo de flores vestido de príncipe azul y montado en un caballo blanco todos los días. Tan solo un poco de interés, un poco de chispa, algo de magia barata para hacerla reír... o simplemente algo.
Un detalle, por insignificante que sea. Algo especial, una foto de un viaje en un marco, una sorpresa por su cumpleaños... puedes hacerlo muy fácil, el problema es que eres tan cobarde que no quieres. No sea que te vaya a atar en una silla y amenazarte con una sartén como hizo Rapuncel (espera, que eso también es Disney). Pues quizá no sea tan mala idea, con la diferencia de que yo te daría con la sartén hasta dar con tus sesos y seguiría dándote con la sartén hasta sacarte las tripas por la cabeza.
Creo que acabo de dejar claro que te odio. Desde la primera vez, desde el primer momento.
Tú con tu sonrisa falsa, una y otra y otra vez. Te escondes por miedo a que nuestra inmadurez se te pegue.
Pues me parece estupendo. Espero que te quedes solo y amargado; pensando en todo lo que habrías podido tener si no fueras tan capullo.
Lo más gracioso es que haré cuanto esté en mi mano porque así sea... y si no te gusta, haberte esforzado por caerme bien; porque te he dado la oportunidad de empezar de cero cada una de las veces que nos hemos visto... y cada una de esas veces te has limitado a poner tu falsa sonrisa y a reír los chistes de todos mientras interiormente te sacudes el polvo de los hombros y nos echas una miradita de desprecio absoluto.
Siento decirte que nunca tendrás más clase que yo. Te has equivocado con la amiga infantil de tu novia, como Adam, aunque a ti no te han convertido en Bestia (anda, que tampoco has visto ni te gusta La Bella y la Bestia).
He resultado ser una dama poderosa y con influencia. Y conmigo no vas a poder. Y no lo siento, para nada... digo más, si fueses un insecto y te cruzases en mi camino, te aplastaría con el tacón más barato que tuviera cerca por pena de manchar unos zapatos más bonitos... o te retendría y ordenaría a un plebeyo cualquiera que te aplastase con sus zapatos.
No vales la pena y es tarde para que te redimas. Esta dudando si dejarte solo o no y espero que comprendas que la sacaré de dudas y no será a tu favor si puedo evitarlo.
Hasta ahora me he callado porque la respeto y respetaba su decisión de estar contigo, pero eso se acabó.
Ni siquiera castigándote a ser una bestia serías capaz de salir adelante.
Vete a desperdiciar tu vida a otra parte y déjanos tranquilos.