Me estoy acordando de Rogers y su fabulosa frase de... "Deberías escribir un libro: ¿Cómo ofender a una mujer en siete sílabas o menos?"
Así estoy yo, pero debería escribir un libro sobre cómo hacerme feliz en siete sílabas o menos. ¡Vaya fin de semana! Completito.
El Viernes fue igual a prisas de última hora para irme corriendo a Castellón, a ver a la gata con una bola de pelo "tamaño 38", como dice ella, en las manos. Nos ha salido ligona, la señorita. Ligona y bichejo. Tendrá un mes y no verá aún... pero vaya dientes que tiene. Basta que algo se mueva cerca de ella para que se lance a morderlo. Es AMOR AMOR de Cacharel. Creo que mi zapatilla prestada será su mordedor para siempre.
El Sábado fue día intenso también. Kala no quería beber más de dos gotas... lo que concluyó en una tarde entera de patear Castellón en busca de la clínica veterinaria/farmacia/chinos/consum/algo más cercano para conseguir una jeringa o algo parecido con que obligarla a beber hasta que vea ella que el agua no hace nada y beba por si misma. Todo esto con ella en brazos, claro. La reina de la casa. Si, señora.
La subimos en el tranvía que "flota colgado de los cables", la paseamos por calles y calles y calles y calles. Y estaba todo desierto porque se apelotonaron todos frente a los televisores de los bares a ver "er furbol". Finalmente, decidimos poner rumbo al hospital y entrar por la puerta de urgencias, con una cachorra perruna en brazos y todo el morro del mundo, a pedir una maldita jeringa. Al final, en un arranque de cordura, llamamos a Carlos y acudió a nuestro rescate. Fue estupendo vernos otra vez. Y gracias a él no tuvimos que pasar por el hospital porque encontramos una clínica abierta. Aunque sigo convencida de que la cara de los médicos de urgencias al pedir una jeringa, para darle de beber a Kala, bien hubiese válido el bochorno.
Y vimos la peli de los Croods. Y pude llorar y todo. Bien por el intersné de Kael, que me permitió verlos a todos, con las caracolas soplando super dramático todo, sin cortar la escena para que yo llorara y cumpliese con la tradición de "llorar por todo".
El Domingo, es decir hoy, ha sido estupendo también. La mañana ha sido de dejar dormir a Kael porque Kala no permite dormir más de dos horas seguidas. Volver en el tren. Comer. Quedar con Rosa, Alex y Luis (que para mí es Conan) y andar, andar, andar hasta el café de Alicia. Cantando canciones de Disney a la ida y a la vuelta. Tomar el té con el meñique levantado porque nos hacía ilusión y recibir mi regalo de cumpleaños.
TENGO UN RELOJ DE CONAN Y SOY FELIZ, JODER.
Que le brillan corazones cuando lo mueves. Que tiene láser. Que es Conan vestido de traje y con violín. Que me encanta. Lo amo. Es genialoso porque es mío y lo quiero y punto. Es todo mío, para mí, para mi cuerpo, para con yo, para siempre.
PARA SIEMPRE.
Qué sencillo es hacerme feliz.
A veces, me da rabia incluso, porque soy tan sencilla de complacer que me cuesta creer que la gente no sepa qué hacer por mí. Pero es algo bueno y me encanta. Realmente no necesito mucho para ser feliz, sólo mis amigos. Las tonterías son secundarias, siempre; aunque luego las veo por casa, me acuerdo del momento que las recibí y me estalla el corazón de amor.
Si lo pienso bien... jamás me imaginé que podría llegar a estar así de feliz con cualquier chorrada. Esta claro que siempre habrá días malos y momentos malos, pero aunque en ese momento no siempre lo piense, todos los momentos buenos superan con creces los malos.
No sé nada de cómo fue el cumpleaños de Anna, ese en el cual éramos un segundo plato porque sus amigos de toda la vida le habían fallado con el plan. Ese en el que todos íbamos a ser felices con espadas como si fuésemos caballeros medievales (jamás, yo me hubiese reafirmado como Dama). Ese plan que yo he cambiado por un fin de semana fantástico y que, sin duda alguna, volvería a cambiar. Ya me enteraré.
Ahora tengo la vista puesta en la siguiente semana.
Lunes: Isabel.
Martes y Miércoles: subsistir.
Jueves: Águila Roja. Halloween. Ser Dama. Planes para el Puente. Etc.
Puente: Estudiar. Posible bola de amor llamada Kala con bola de amor llamada Kael, de nuevo.
Semana siguiente: Examen. Prácticas de necropsias. Muerte.
Pero eso está muy lejos... y cuando llegue me dará igual. Tengo un reloj de Conan. Lo miraré y seré feliz.
¡Que le brillan corazones, joder!
¡En serio!
¡Corazones!
Vosotros sí que sabéis.
¿Cómo hacer feliz a la dama en siete sílabas o menos?
No necesitáis un manual.
Una dama es feliz cuando está en buena compañía.