Qué fácil parece todo desde la seguridad de lo que consideramos nuestro hogar, sin embargo hay días que ni siquiera el hogar te reconforta. ¿Será la presión? ¿Será la gente con la que compartes tu hogar a diario? No lo sé.
Lo que sí sé es que yo no llevo un día sin que mi hogar me reconforte, llevo tres semanas. ¿Por qué? Por más que me lo pregunto con diversas entonaciones, no consigo dar con la respuesta. A veces, cuando reflexiono en el silencio de mi Bosque, acabo atribuyéndolo todo a la Universidad, pienso que todo esto no es más que el fruto de días y días manteniéndome en el límite entre el estrés y la locura.
Rovin me insiste cada noche en que sólo necesito descansar, pero me veo obligada cada noche a responder que "descansar" es una palabra que ha desaparecido de todos los diccionarios que utilizo (incluso ha desaparecido de la RAE). En el fondo soy consciente que esto no tiene nada que ver con la universidad. Todo esto viene de muy lejos, de muchos años atrás; viene de arrastrarme año tras año tratando de responder las mismas tres preguntas: ¿Qué soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?
Estoy cansada de escuchar que las respuestas a mis preguntas no las sabré jamás, que eso es filosofía de la vida y por tanto, no tiene respuesta ni solución. Estoy cansada de oírlo porque he descubierto evidencias que me muestran su existencia y que los demás son tan supinamene ignorantes que no se dan cuenta de que buscan lo mismo que yo: respuestas a sus preguntas. Sé que esas respuestas existen porque yo he encontrado parte de la respuesta a mi primera pregunta: soy una Dama. Soy fuerte a pesar de las circunstancias que me rodean, porque para mí es evidente que sobrevivo a lo que me rodea, con más o menos glamour, pero sobrevivo. Da igual cual sea el terreno a cruzar, puede ser barro, fuego, lodo, ahogarme en un vaso de agua... siempre salgo. Cada día tengo más claro que no me importa lo que muchos piensen de mí, allá ellos con sus pensamientos erróneos.
De dónde vengo es posible que no lo averigüe jamás. A dónde voy... esa es la gran pregunta.
Quizá esté destinada a hacer grandes cosas, quizá esté condenada a fracasar cada vez que intento hacer un sueño realidad; tal vez la gente me quiera en el futuro o tal vez no, puede que viva un siglo, puede que me asesinen mañana. Quizá, tal vez, puede...esa soy yo, la molesta y eterna duda.
Pero hay cosas en las que no dudo: soy una molestia y una carga constante para las personas que me importan, me arrastro como un patético gusano para sobrevivir a través de las etapas de mi vida, soy capaz de poner la mejor de mis sonrisas y mentir a las personas que quiero con el mayor descaro y el mínimo remordimiento, puedo dejarme arrastrar y ayudar por otras personas (y debo ser la única en el mundo que lo haga, vaya).
Estoy cansada de todo esto, cansada de ser y saberme una molestia constante hasta para mí... Pero no voy a tolerar más quejas en lo referente a mi persona (yo no he dado permiso para despreciarme a nadie, eso sólo lo hago yo). Se terminó el cuidar y contentar a todo el mundo sin pedir nada a cambio y dejando de lado la parte más importante de mi vida: yo misma.
¿No está todo el mundo convencido de que las Damas somos egoístas? Pues bueno, el mundo va a conocer el auténtico egoísmo personificado en mí.
Mi primer acto de egoísmo para el mundo: la Dama va a encerrarse en su castillo y no está dispuesta a abrir su puerta a nadie. Hasta que el aburrimiento pueda conmigo y me acompañe a recorrer todas las habitaciones de mi Castillo (momento que aprovecho para anunciar que el Castillo tiene muchas habitaciones).
Querido Mundo... a ver cómo te las arreglas sin la Dama para ayudarte ni acogerte (puesto que soy inútil). Nunca ha sido una molestia para mi el DAR despreocupadamente sin RECIBIR nada a cambio... pero ya que te empeñas en que no es una buena técnica y además no demuestra que seas buena persona, sino más bien, todo lo contrario... Voy a probar yo también.
La Dama siempre tendrá la última palabra...
PD: Lo más irónico de todo esto... es que no necesito a nadie para salir de este supuesto agujero... ni caballos, ni gatos, ni Castillos, ni dragones, ni caballeros de relucientes armaduras, ni vampiros, ni unicornios... ya saldré yo sola, reptando como el buen parásito que soy (eso se me da genial).
PD 2: No me vengas con cuentos de que me doy aires de grandeza, sé que te da igual si me encierro, desaparezco o me muero, no habrá diferencia para ti, Mundo; no me vas a echar de menos.
PD 3: No te equivoques, Mundo. Esto no es el agobio de una Libra histérica... esto es la guerra.
Es mi venganza.