Ayer fue uno de esos días que no cambiaría nada de lo que pasó por nada que podría haber pasado.
El día empezó siendo prometedor... Nos levantamos tarde porque no dejamos que ninguno se levantara, nos dedicamos a jugar, nos reímos e hicimos... mmm... cosas privadas, muchas.
Después desayunamos a la hora de almorzar y nos fuimos al centro, estuvimos mirando cosas, agendas y libretas. Luego nos llegó la hora de ir a comer y nos surgió la duda de dónde. Pensamos en el Felisano (poco damoso pero barato y que nos permitiría ir a cenar) pero no tenían ni siquiera ventilador. Finalmente nos decidimos por el MacDonnals (lo menos damoso que hay en el centro... pero tenían aire acondicionado, cosa importante en un día que hace 38º a la sombra y un bochorno asqueroso). Allí hablamos de cosas superfluas y de cosas trascendentales, comimos nuggets de pollo, hamburguesa, patatas y coca-cola.
Después nos fuimos de tiendas y aclaramos varias cosas que no podían seguir quedando al aire en nuestra relación... cosas tales como la forma que deben tener los pantalones para que le gusten a mi caballero y cómo debe ser la suela de los zapatos para que mi caballero deje las zapatillas a un lado del armario, así como colores que aceptaría y blusas, camisas y camisetas.
En definitiva, fuimos de compras y nos gustó, aunque tenemos pendiente aclarar nuestras diferencias en relación a las chaquetas y chalecos... y por ahora no podamos comprar nada.
Luego nos dedicamos a pasear hasta que llegamos al Antique Café, igual era cosa nuestra pero estaba más encantador que habitualmente. Nos tomamos una "poción de amor" con azúcar moreno y hielo; con calma, despacio, disfrutando el momento. Brindamos por otros cinco años.
Y al salir decidimos pasear hasta casa, a pesar del calor estábamos bien.
Al llegar a casa, nos sorprendió la cara de mi madre al ver la casa y al ver su cama. Mi caballero se asomó buscando pruebas de delito y afortunadamente no había ninguna. Habían vuelto a por las pastillas de mi padre y se iban otra vez.
Cansados de andar todo el día sumado al ejercicio intenso nada más levantarnos, decidimos ver las películas que días atrás habíamos dejado a la mitad. Vimos Iron Man, Catwoman y dejamos Titán A.E para el domingo porque el mando del DVD de mi madre decidió que no iba a volver a funcionar a pesar de nuestros intentos.
No hicimos todo lo planeado. Nos faltó una ducha fresca (juntos; para ahorrar agua, claro), una sesión de luces apagadas con velas y mascarilla de chocolate más un masaje añadido y una cena en el italiano... pero mejor, así podemos disfrutar de todo eso otro día. Si lo hacemos todo el mismo día, nos quedamos sin opciones para otros días aunque sean "normales". Como añadido, tenemos más días para que se nos ocurran cosas, que con este calor es difícil pensar y hacen falta días para organizar algo.
No cambiaría nada de ese día (salvo que no tengo "guasap", pero si lo tuviera... lo habría apagado). No te cambiaría por nada, no me cambiaría por nadie.
Por otros cinco maravillosos años llenos de discusiones que nos unen más. Por la ropa estilosa que un día conseguiremos que te pongas.
Porque nos queremos, de verdad; a nuestra especial manera.
Te quiero, con toda mi alma y mi corazón. Te adoro. Te amo.
Gracias por este día.