viernes, 3 de agosto de 2012

Orgullo y superación...

Parece ser que me lo he tomado en serio. Eso es bueno.

Hoy he ido a correr por el río acompañada de un Dragón enorme subido en mi bicicleta. He ido "de puente a puente" como dicen en la oca, solo que no he tirado porque me llevara la corriente, en lugar de eso he vuelto todo el camino hacia atrás.

Primero hemos ido andando rápido / a paso lento de bicicleta desde mi casa hasta el río; para calentar.
Luego bajamos la rampa y yo eché a correr, igual que en Xilxes, igual que hice con Alberto. Alterné distancias en carrera y andando deprisa, zancadas mortales y andar. Hice un poco más del camino que me había marcado.
La vuelta fue más difícil porque estaba cansada, sudada y asquerosamente agobiada por el calor. Pero recordé que detrás de mí seguía todo aquello que quiero dejar atrás a pesar de no saber que es... y decidí que me alcanzaría, pero cuando hubiese llegado a la meta que me había marcado, el inicio del recorrido.

Y lo hice.

Cuando vi cerca mi meta, mis piernas empezaron a fallar, a fallarme por el cansancio y por el alivio de saber que pronto pararían... pero la meta aun quedaba lejos y tras un trecho largo de sol. No iba a llegar y yo lo sabía.
Pensé en Rovin, que no pudo seguir.
Pensé que hubo un momento en mi vida en que realmente no podría hacerlo... y me dí cuenta de que ese día ya lo había dejado atrás. Tan atrás que, aunque parara en seco en ese instante y no avanzara más hasta mi muerte, ese tiempo en que no podría jamás me alcanzaría. Utilicé la fuerza de ese pensamiento para llegar.
Estaba decidida a conseguirlo, por todas las cosas que antes jamás me habría planteado hacer siquiera.

Apreté el paso. Más deprisa, más rápido, más cerca de la meta.

Y lo hice.

Sólo fueron veinte minutos, sé que no es suficiente. Sentí que lo que dejaba atrás volvía a alcanzarme al tiempo que yo normalizaba mi respiración, volvía a formar parte de mí. Pero no me importó en absoluto. 
Había llegado a la meta y eso sólo puede significar que llegará el día en que todo quedará atrás para siempre.
Debo pensar en ese día sin perder de vista las metas cercanas. No pensar en el final, sólo en que llegaré después de la última etapa. Fijar la vista en la siguiente etapa del camino.

Correré, volaré, con el viento cabalgaré...
Esas palabras, algún día, las haré realidad.

Atrás, atrás, atrás...

PD: Sólo faltan 7 días.