Hoy, en Real, he ido un poco más lejos.
Tenía un dolor horrible en las piernas, un dolor horrible en los ovarios y eran las 7 de la mañana. La noche anterior había ido al ensayo de Aleix para prestarle apoyo sentimental; es decir, haciendo acto de presencia y tragándome tres horas y media de ensayo de la banda, sentada en una silla y helada porque habían puesto el aire acondicionado a toda potencia y todas las corrientes de aire frío pasaban por mi cuello y mi espalda.
No tenía ganas de ir a correr, pero me he levantado y me he ido. Sola.
Otro logro más. Correr sola, con la compañía de la banda sonora de Xilxes y a la vista de todo el mundo.
Han sido otros veinte minutos, esta vez sin zancadas mortales, pero llegando más lejos del camino inicial. Y he vuelto.
La euforia me ha podido mientras volvía a casa después de haber alcanzado mi meta. No he podido resistirlo y he hecho un poco más cuando ya había acabado, dos calles más, a lo largo.
Sé que mis ovarios y mis piernas se van a resentir y me lo van a echar en cara, pero en el momento de hacer más a pesar de haber acabado, estábamos todos de acuerdo en que queríamos hacerlo y lo hemos hecho.
El azúcar del mejunje solucionará en parte los calambres y el dolor.
Y estoy feliz.
Atrás, atrás, atrás...
Correré, volaré, con el viento cabalgaré...
PD: Sólo faltan 6 días.